Esta técnica de infusión en frío es perfecta para quienes buscan una bebida refrescante, con baja acidez y una dulzura natural que parece de otro mundo.
Si lo comparas con el espresso, que despega con fuerza, el Cold Brew extrae lo mejor del grano sin prisa.
En Entre Nos, nos gusta decir que el Cold Brew es café hecho al ritmo del cosmos: lento, paciente y honesto.
La Receta de Laboratorio:
Para esta preparación no tenemos una línea de café favorita, es más bien, una manera diferente de explorar tu café. Es genial para los perfiles más ácidos pues la extracción en frío revela todo el brillo de los cítricos, bayas y frutas en general de una manera que se balancea perfecto con los dulzores.
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La Molienda: Debe ser gruesa, como arena de playa.
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La Proporción: Usa 1 parte de café por 8 de agua fría o al clima. O puedes moverte un poco en ese rango de 1 a 8 o 1 a 10 el café se extrae por bastante tiempo entonces queremos un ratio pequeño.
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El Tiempo: Aquí es donde ocurre la magia. Deja la mezcla reposar en un frasco de vidrio por 16 a 24 horas. No hay prisa; el tiempo es el ingrediente secreto.
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El Filtrado: Pásalo por un filtro de papel o tela. El resultado es un concentrado suave y potente. Mantenlo refrigerado.
¿Cómo disfrutarlo?
Sírvelo con mucho hielo, mézclalo con tónica o añade un toque de leche. Es la forma ideal de entrenar tu paladar y aprender a catar café desde una perspectiva diferente, más relajada y fresca.
Porque al final, una buena infusión fría es la excusa perfecta para una pausa necesaria. Y ya sabes, lo mejor siempre sucede Entre Nos.